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Un día, a principios de 2020, cuando apenas había empezado a correr por mis venas este bicho llamado trail running, mientras echaba un vistazo a vídeos en YouTube me encontré con un documental de una corredora española —completamente desconocida para mí en aquel entonces— llamada Silvia Trigueros. El documental se llamaba TOR y, durante los siguientes cuarenta minutos, me quedé fascinado con lo que veía ante mis ojos.
Cuando terminó, solo tuve un pensamiento: “Algún día intentaré finalizar esa carrera”.
Pronto descubrí que llegar a enfrentarme a los 330 km y 24.000+ del iba a ser un camino muy largo. El mundo del trail me enamoró y me atrapó, y poco a poco fui cumpliendo etapas y cruzando metas que jamás habría imaginado. Pero el TOR siempre ha estado ahí, en mi mente.
Aunque, si crees que en este artículo voy a contarte que ha llegado el momento, siento decepcionarte: todavía queda un largo camino antes de enfrentarme a ese coloso.
Los sueños son como los buenos platos: deben cocinarse lentamente para que, cuando llegue el momento, puedan disfrutarse al máximo. Y precisamente de eso trata este artículo.
Este año estaremos en el Valle de Aosta para conocer desde dentro todo el universo TOR. En representación de la Asociación Española de Trail Running estaremos presentes, no en la TorX por ahora, pero en la que, sin duda, es una de las carreras de 100 km más duras de Europa: TOR100 – Cervino-Monte Bianco
Desde Breuil-Cervinia hasta Courmayeur recorreremos 100 km y nada menos que 8.000 metros de desnivel positivo. El propio nombre de la carrera ya lo dice todo: TOR100 Cervino Monte Bianco.

Dos de las montañas más emblemáticas de los Alpes nos acompañarán durante toda esta aventura. El Matterhorn nos observará en la salida desde Breuil-Cervinia, mientras el colosal Mont Blanc aplaudirá nuestra llegada a Courmayeur.
Entre ambos gigantes atravesaremos algunos de los paisajes más salvajes y espectaculares de los Alpes italianos: senderos de alta montaña, collados interminables, lagos glaciares, bosques alpinos y refugios perdidos entre gigantes de roca y hielo. Durante gran parte del recorrido correremos por encima de los 2.000 metros de altitud, rodeados de un entorno que hace sentir pequeño a cualquiera que pase por allí.
Y quizás eso sea precisamente lo que hace tan especiales este tipo de carreras.
En los próximos meses tocará entrenar duro, prepararse bien en las montañas de Alicante y, en septiembre, cambiar las vistas al mar por glaciares, lagos y gigantes alpinos.
Las carreras en alta montaña son diferentes. Te llevan un poco más lejos. Más allá de las piernas y del cansancio. Correr durante horas por encima de los 2.000 metros nunca es sencillo, pero todos los corredores sabemos que hay algo ahí arriba difícil de explicar. Quien ha visto amanecer en mitad de esas montañas sabe perfectamente de lo que hablo.
La montaña te vacía… y al mismo tiempo te llena.
Y los sentimientos que despierta permanecen contigo para siempre.
Durante los próximos meses podréis acompañarnos en esta aventura tanto en la web de la asociación como en nuestras RRSS os contaremos todo nuestro camino de preparación, análisis de perfil , material que utilizaremos , logística y como no todo lo que acontezca durante nuestra estancia en el Valle de Aosta y en la carrera.

