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RacingThePlanet compañía estadounidense de origen ha estado organizando estas increíbles carreras en la Antártida durante varios años, y la participación sigue en aumento.
Imaginando esas vastas extensiones cubiertas de hielo y nieve, con temperaturas extremas y un clima desafiante, surge la inquietud sobre la viabilidad de realizar pruebas deportivas en un entorno así.
Desde hace más de dos décadas, RacingThePlanet ha estado a la vanguardia de las carreras en el desierto, comenzando con el icónico desafío de Los 4 Desiertos. El proyecto se inició en 2003 con el Gobi March, que consistió en 250 km a través del desierto de Taklamakán, en el noroeste de China, con 6 etapas que exigían autosuficiencia alimentaria. Desde entonces, cada año se han incorporado nuevas carreras, como la del desierto de Atacama en 2004, la Sahara Race en Egipto en 2005, y culminando con El Último Desierto en 2006.
Este último evento se considera la máxima expresión de los desafíos de los desiertos, ofreciendo una experiencia única en la inhóspita Antártida, que brilla con características que la hacen incomparable con otros desiertos del planeta.
Para el Último Desierto, la ciudad anfitriona es Ushuaia, casi la localidad más austral del mundo. Desde aquí, los participantes embarcan en un rompehielos hacia el sur.

El viaje comienza navegando por el canal de Beagle hasta salir a mar abierto donde se empieza lo duro, el cruce del Mar de Hoces, o el estrecho de Drake, como se conoce por ahí un tramo de mar que se tarda en cruzar dos dias completos y que puede generar mucha ansiedad debido a las difíciles condiciones marítimas.
El primer punto de contacto son las islas Shetland del Sur, en donde bajamos el la Isla de la Media Luna para correr casi 12 horas. En esta primer etapa se celebrará la primera edición del Antarctic Ultramarathon, una carrera del un dia donde los competidores podrán elegir si quieren correr 5, 10, 21, 42 o seguir hasta que no puedan mas.
A diferencia de ediciones anteriores, donde se podía elegir el desembarque de manera más flexible, el aumento del turismo en la región ha hecho que las localizaciones deban reservarse con anticipación, limitando así las posibilidades de adaptación según el clima. Esto significa que si un área se encuentra en condiciones adversas, cambiar de lugar es mucho más complicado. Primera parada, Half Moon Island, la isla de la Media Luna.

Como director de la carrera, acompañado de mi equipo y de un biólogo se evalúa el mejor recorrido, asegurándose de mantener una distancia de seguridad con los animales, pingüinos, focas, etc y de evitar peligros intrínsecos de montaña, caídas, grietas o pendientes excesivas. Lógicamente hay que obtener además la mayor distancia posible, aunque mas de 5 kilómetros es realmente muy raro, pero lo conseguimos.
Una vez que se establece el recorrido, el equipo marca rápidamente la ruta, y se da la señal para que los corredores bajen del barco y poco después la salida de la etapa durante el tiempo establecido. Debido a las cambiantes condiciones climáticas de la Antártica, es necesario que todas las actividades se realicen en un circuito cerrado, para evitar que los atletas se dispersen en un entorno potencialmente peligroso.
El Tratado Antártico, que controla las leyes que rigen en esta zona establece que este continente será una reserva natural destinada a la paz y la ciencia. La IAATO (Asociación Internacional de Turismo Antártico) se encarga de supervisar cualquier actividad turística para asegurar un manejo responsable.

Durante la carrera, el enfoque está más en el tiempo de carrera que en la distancia. Los atletas siguen en el recorrido hasta que se agota el tiempo permitido, momento en el que se mide la distancia total recorrida, y se da por terminada la etapa.
Mientras se descansa o se cena y duerme el barco cambia la localización y nos deja listos para la etapa del siguiente día, esta vez en Portal Point, en el continente.
Esta parte de la competencia puede parecer rutinaria, pero el entorno es absolutamente impresionante. No obstante, lo que realmente resalta de esta experiencia es el aspecto emocional: no se trata solamente de competir, sino de hacerlo en un lugar verdaderamente extraordinario.
Aunque no se puede precisar un número exacto, está claro que solo un pequeño porcentaje de la población mundial ha tenido la oportunidad de conocer la Antártida, lo que añade un elemento excepcional a esta experiencia. Al levantar la vista del recorrido, uno puede maravillarse con la belleza del paisaje que lo rodea. A pesar de las horas circulando en un circuito pequeño, cada nuevo lugar es impresionante.

La Antártida es un lugar que no deja indiferente a nadie. No se trata de una carrera cualquiera, en la que, por impresionante que sea el paisaje, este acaba fusionándose con el de la siguiente prueba que afrontamos y al final se vuelve difícil recordarlo todo. La Antártida, en cambio, es simplemente deslumbrante, y un viaje a esos parajes se graba en el alma para siempre.
Como anécdota final, el equipo de guías del barco nos organizó en la isla Danko, lo que llaman un Polar Plunge, es decir, lanzarse al agua, rodeados de pingüinos y icebergs, con traje de baño o ropa interior. Es una experiencia reveladora que recomiendo sin duda, ya que en cuestión de segundos uno llega a comprender lo duro que puede ser la vida en la Antártida.

En la Isla Decepción, justo enfrente de la base española el suizo Reinhold Hugo completó la carrera después de recorrer 251 km. seguido de Yasmin Stoderegger que hizo 243,2 km. en el mismo tiempo.
Después de eso emprendemos el regreso hacia el norte, cruzando un relativamente tranquilo Mar de Hoces, y pusimos fin a nuestra expedición deportiva en la Antártida, lamentablemente comenzando el regreso a casa.

