Sierra de Aracena Ultra Trail, si te pienso sonrió después.

Carreras recomendadas Crónica

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De este año no podía pasar, el 18 de abril lo marcaba en rojo en el calendario, había que ir, había que estar atento a la apertura de inscripciones, no se podía fallar, no había excusa posible. Esta vez se corre en la sierra de Huelva, que quizás no llama la atención por la altura de sus cumbres o por sus desniveles, pero tiene un encanto especial. Tierra de alcornoques, encinas y castaños con explotaciones ganaderas de cerdos ibéricos, con baja densidad de población, con pueblos preciosos y de paisajes sorprendentes. En la provincia no hay carreras de ultra distancia a excepción de esta, una motivación extra para corredores de los alrededores y de otros lugares que también, y porque no, aprovechar para hacerse su escapada y conocer estos parajes. Se celebra el campeonato onubense de larga distancia. 

Y es que aquí, a la sierra de Aracena, hay que venir, no se viene de pasada. Entre senda y senda cruzaremos pueblos con encanto, pasando por sus calles empedradas, casas blancas, flores en las fachadas, silencio trasmitiendo paz, se respira tranquilidad…Es plena primavera y tras el invierno lluvioso, se ve todo florecido, más verde de lo habitual, senderos que se estrechan y zonas donde hay que correr un poco agachado, riachuelos que hacen sonar la melodía que te acompañará en muchos tramos de la carrera.

   

Todo comienza un día que dices, “me inscribo a esta… ya está, no hay vuelta atrás…” lo comentas a tus amigos, a tu familia, en tu trabajo, encuentras admiración en ellos, pero también incredulidad, y a veces ignorancia, pero es tu decisión vas con ello hasta el final.

 Son minutos antes de las 8 de la mañana, nos miramos entre los corredores, nos saludamos, algunas caras sonrientes delante de la cámara de los móviles, otros configurando el reloj, otros abrochándose las zapatillas, Chito, el speaker, motivando la salida, esperando para una cuenta atrás inmediata… No somos muchos, la organización decidió que solo unos 150 privilegiados podíamos tomar la salida…

Se avecina una carrera muy larga, con horas por delante para vivirla, para conocer, para conocerte, para disfrutar… A veces, como en todas las carreras de este tipo, el tiempo se relativiza, pasan horas y parecen que fueron minutos, pero también pasan minutos y parecen que hayan pasado horas. Conocer tus propias vulnerabilidades, saber cuándo poder dosificar, cuando poder apretar o como saber gestionar los monstruos y fantasmas que aparecen en estas carreras…Gestión también de las emociones, de entender que la carrera no es más que culminar un proceso, proceso en el que te has sacrificado, que has invertido parte de tu valioso tiempo, que lo has compartido con gente, gente que te han ayudado a estar cada vez más capacitado o simplemente te han ayudado a ir más motivado.

   

Primeros metros tendiendo hacia arriba, con la gente del pueblo animando, flechas en el suelo indicando un recorrido que sabíamos que sería exigente, que no subiríamos muy alto pero que el desnivel se iría acumulando poco a poco y no daría tregua, subes y bajas muchas veces sin grandes pendientes que, sobre todo al principio, te haría dudar si correr o andar, si dosificar consistía en ser demasiado conservador. 

En el km4 hay una bajada con fuerte pendiente que pusieron cuerdas, que podría no hacer falta, aunque el terreno estaba seco y era algo resbaladizo. Todos muy prudentes en esta zona, sin prisas, con cuidado.

  Con solo unos 150 corredores, se presagiaba ya una carrera donde habría mucha separación entre corredores y así fue. En el Km 8 me quedé solo. Tras unos 5km entendí que igual no era buena estrategia mental estar solo tanto tiempo, sin ningún ritmo de referencia, nadie con quien hablar. Me uno a algún grupo tras el segundo avituallamiento, me siento muy bien me dosifico. No quería permitirme ningún fallo que me hiciera retirarme. Decido ir tranquilo, que si tengo fuerzas ya apretaría al final. Tras mis dos primeros geles, mi estomago empieza a no funcionar bien, no era algo nuevo para mí, sabía que lo tendría que gestionar. 

El terreno no sería muy técnico, más o menos corrible siempre dependiendo de la condición física de cada uno. El balizado era correcto con voluntarios en los cruces más críticos, hay pasos por propiedades privadas que se habilitaron para el paso de la carrera, por lo que es otro motivo para venir a la ultra en lugar de intentar hacerla por libre. 

Sobre el km 25 me encuentro al mallorquín (number one, sería su dorsal), me ayuda en mis malos momentos, me ayuda a relativizar, lo mira de forma positiva, me gusta su actitud… En el km 30 me dice, ya vamos restando… Pienso, “y este…quedan 38km, no paro de sudar, tengo el estómago revuelto, cada vez hace más calor…”. Vamos juntos, su ritmo no era muy rápido, pero tenía experiencia en larga distancia, voy con él, no nos conocemos y seguramente nunca hablemos más, pero da igual, somos compañeros de aventuras, compañeros de sufrir, nos gusta esto, disfrutamos así. Ralentizamos el ritmo, lo que da lugar a que pueda tomar hidratos y me recomponga, ya estoy mejor, parece que el también y sube algo el ritmo, seguimos…juntos.

   

 Llegamos juntos al avituallamiento de Los Marines, aparentemente él con más energía que yo. Le esperaban para cambiarse de calcetines, tenía ampollas de haber corrido tras mojarnos en los cruces de los arroyos, aprovecho para cambiarme de camiseta que llevaba en la mochila. Guardo la otra, pesaba del sudor, líneas blancas en la ropa de los corredores evidenciaba la perdida de sales…me mojaba la gorra siempre que podía. En el avituallamiento me dijo que siguiera yo que me alcanzaría, aunque nunca más le vi. 

Tras el avituallamiento de Los Marines se cruzaba una cantera, aquí no había sombra y la sensación de calor era máxima, pensé que eso sería algo temporal. Seguí a mi ritmo, trote suave, buscando sombras, buscando mejorar sensaciones,  pensando si quedando 20 km se podía considerar ya una cuenta atrás, la gente iba muy justa, rara vez encontraba ya corredores, ver a los voluntarios me haría volver a saber que estaba en carrera.

Subimos al Pico de la Era (890m), punto más alto de la ruta y con las vistas más espectaculares. Calculo que recorrimos poco más de 1 km de terreno técnico con vistas a la peña Arias Montano y a los pueblos de Alájar y de Linares de la Sierra, precioso, unos kilómetros donde todo se para, y a pesar de la fatiga ya acumulada, las vistas fueron como un agradecimiento de la naturaleza por haber participado en esta aventura. 

Me encuentro a algunos otros corredores, pero sería esta vez Juan mi compañero de aventuras durante bastantes kilómetros, él se conocía un poco el recorrido, iba más fresco que yo, esa fué mi impresión. Nuestras cabezas negociaban de la misma forma con nuestras piernas, en llano y cuesta abajo se trota, cuesta arriba se anda rápido. Con él me recompuse, empecé a sentirme algo mejor, intenté hidratarme bien y tomar más geles, estuvimos durante 3 avituallamientos más o menos juntos. A la salida del avituallamiento de Alájar, me empecé a encontrar algo mal y le pedí a Juan que no me esperará y que nos veríamos en el siguiente avituallamiento si podía yo alcanzarle y si no, ya nos veríamos en meta. A regañadientes él se puso a trotar, miraba hacia atrás, pero yo tiré de bastones y de cabeza, me tomé un gel, dos pastillas de sales y agua, a los 2 minutos empecé a trotar y a marcar mi propio ritmo. Con 50 km en las piernas ya se hacía lo que se podía, no lo que querías. 

 Vi en la distancia a alguien pensando que podía ser Juan, pero no era, adelanto a dos corredores que iban muy justos… pensé que Mal de muchos, consuelo de tontos  mi trote parecía más veloz, aunque no lo fuese… minutos después pude ver de nuevo a Juan, mi compañero de carrera, me puse a su altura y seguimos la aventura de nuevo juntos. Llegamos al avituallamiento de Linares de la Sierra. Aquí haciendo cálculos, vimos que saldrían más kilómetros de los que esperábamos y que aun quedarían unos 8 kilómetros (hasta llegar al km 68) con unos 250m de desnivel. Dos kilómetros más de lo esperado que había que gestionar. Metimos la cabeza en la fuente de la plaza, eran más de las 4 de la tarde, la peor hora y salíamos por una senda que no tenía mucha sombra. Ya había que apretar los dientes, estaba casi conseguido. Juan iba muy justo, le pedí trotar un poco, me dijo que fuese yo y que él ahora me intentaba pillar. Impuse un trote tranquilo solo quería llegar y sentarme. Esta vez sí sería la cuenta atrás, descontando kilómetros. Vi un cartel que ponía Aracena a 3,7km, un aliento fresco entró por mi cuerpo, me animé, ya sí que estaba hecho.

Sabía que en Aracena había que subir al castillo por una senda muy inclinada, estábamos avisados. Dosifique en la entrada del pueblo, el calor del asfalto y el cansancio acumulado hacia muy duro el final, había que acabar con dignidad y sonriendo. Con pasos muy cortos subo al castillo, fueron unos 400 metros, pero parecían kilómetros, muy duros, se resbalaban las zapatillas por la tierra seca, me ayudaba pinchando mis bastones de la guarda. En la cima, en el castillo estaría el último punto de control. Me preguntaron,” ¿cómo estás? ¿estas bien?” Quedaba un km cuesta abajo, sentí que era una pregunta retórica, da igual como esté, que el que llegué hasta aquí, aun estando mal ya se tiraría rodando… eso hice, soltar piernas y cuesta abajo, voluntarios animando e indicando el callejeo hasta la meta.

Un último km de emociones, ya no tenía calor, no me dolía nada, iba con una sonrisa enorme con ganas de llorar de alegría, se había disfrutado, se había sufrido, se había compartido, en definitiva, se había conseguido.

Organización
La del 2026 fue la IV edición y está organizada por el Excmo. Ayto. de Aracena y un grupo de voluntarios aficionados al mundo de las carreras por montaña. Colabora la Liga Onubense de CxM, la FAM y los ayuntamientos de los pueblos por las que transcurre la misma: Cortelazor la Real, Valdelarco, Galaroza, Los Marines, Alájar y Linares de la Sierra.

Bolsa de corredor
La bolsa el corredor incluía una sudadera “Joma”, camiseta de carrera “teamergy”, cinturón “teamergy”, loncheado de jamón 100% ibérico (40g), loncheado de chorizo 100% ibérico (80g), bolsa patatas fritas y vale con una bebida de un bar patrocinador. Se sortearon regalos de patrocinadores en la entrega de trofeo entre los finishers.

 

Características de carrera ultra

  • 65km 2500+ (IBP Index: 66km 2660m+)
  • UTMB Index 50k
  • Altitud mínima: 425m
  • Altitud máxima: 887m 
  • 9 avituallamientos + 2 puntos extras de agua adicional

EL video de la carrera, por si alguno se queda con mas hambre: VIDEO Sierra de Aracena

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Daniel Gutiérrez
Daniel Gutiérrez, aficionado al trail running, disfrutón de carreras de montañas y amigo de la naturaleza.