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Es sábado por la tarde, no como cualquiera, toca prepararse. Esta vez es distinta, o al menos lo parece, nada de mochila de hidratación, nada de material obligatorio, solo un gel al bolsillo y poco mas. Es raro, esta vez toca esperar al atardecer.
El horario y fecha no es al azar y los que somos de la zona lo sabemos.
11 de Julio a las 20.30 da comienzo el XII trail de las Arenas de Nueva Umbria, que no es un trail en sí, pero tampoco es un cross, ni siquiera es una carrera pedestre ni tampoco una carrera de asfalto. No tiene categorización, a esta no se le debe poner etiqueta. Se trata de una carrera en entorno privilegiado, un espacio protegido… estamos en periodo estival por la costa pero no hay gente, sin turismo, algo difícil de visualizar un sábado de Julio, pero es así. Estamos en la paraje natural flecha de Nueva Umbría, paraíso secreto pero abierto a todos.
Horario de puesta de Sol, pero coincidiendo con Marea Baja, y esto es otro de los secretos guardados…porque es aquí cuando la playa se ensancha, el rio se estrecha, el agua se aleja, los caminos aparecen en las marismas, se alarga nuestra flecha de arena (hasta unos 13km de longitud) y aparece lodo donde había agua hacia apenas horas.
Linea de salida, tímidos calentamientos, no mas de 5 o 10 minutos, lo justo para no empezar frio, nos vamos mirando entre corredores, esta vez no solo a las caras… miramos las zapatillas de los demás, y es que el recorrido es llano, los ritmos serán rápidos en muchos tramos. Aquí nos juntamos traileros con asfalteros mas o menos a partes iguales…., y, por tanto, con zapatillas de todas clases. En mi caso, tras meditarlo mucho voy con mis zapas de trail, polivalentes y estables, aunque igual no fue mi mejor decisión.
Puerto del Terrón, ambiente festivo, con animación, speaker dejandose la garganta, cuenta atrás, salida, todos a esprintar, o así lo vi yo….dos primeros kilómetros a ritmo vertiginoso, asfalto con vistas al recinto romero de la ermita de la Bella para posteriormente girar a izquierda y tener las marismas a derecha e izquierda, marisma que los lugareños llamamos Zapal, termino local correctamente empleado cuando es una marisma con riesgo de atollarse.

Huele diferente, huele a mar, a salitre, olor que se intensifica cada vez mas en cuanto giramos a izquierda y comenzamos a cruzar el Zapal. Al estar en marea tan baja el terreno se hace corrible y el barro o lodo esta mas endurecido, quedando algún charco sin que moleste demasiado, cangrejos a los alrededores aunque sin tiempo para divisarlos.
Llegamos a la orilla del río Piedras, río que cuando le queda escasos 300 metros para desembocar, “decide” ponerse en paralelo al mar bastantes kilómetros antes de morir, creando esta superplaya natural, protegida, desierta y secreta en la zona, la flecha.
El ritmo es aun alto, piernas frescas y arena de playa “dura”, con unas decenas de personas animando, personas que solo podían haber accedido en barco, bien desde el puerto del Terron, bien desde el puerto del Rompido. Sol a la espalda con una vista espectacular dentro de la flecha, sombras de los corredores hacia delante, a la izquierda se visualiza el pueblo pintoresco de El Rompido. Pisadas en mini golas formadas por la bajamar, se oye el chas chas de las pisadas.
Giro a la derecha para atravesar la flecha y posteriormente cambiar a la orilla de la playa, esta vez el Atlántico. El cambio de orilla fueron solo unos apenas 300 metros de arena blanda, terreno que te harán pisar diferente, bajar el ritmo, subir pulsaciones, gemelos y cuádriceps en tensión por unos segundos. Ha merecido la pena, ahora tenemos el sol al horizonte, corremos ahora de este a oeste, con puesta de sol en la playa, de frente al corredor. Un amigo adicional se une a la aventura, hay viento de poniente, viento de cara que nos acompañara hasta La Antilla, no sin antes recorrer 2 km por un interminable tramo de dunas. Parece que no es mucho, pero te castigará las piernas, correrás raro, se te endurecerán las piernas, tu ritmo cambia, pulsaciones arribas, no te planteas andar aunque a tramos lo desees, es carrera rápida y no puedes permitirte tal cosa. Buen tramo no obstante para los traileros, malo para los asfalteros. Me siento muy bien y, a pesar de la dureza del tramo, adelanto a algunos.

A la salida de las dunas volvemos a la orilla de la playa, de nuevo con viento fuerte de frente, y con piernas ya castigadas, mas para unos que para otros, es el momento de apretar el ritmo. El sol se agacha un poco mas, sigue de frente a nosotros, de forma que en lugar de verse los corredores de delante se ven sus siluetas.
A la llegada del inicio de La Antilla, Playa de Santa Pura, abandonamos la playa no sin antes unos metros angustiosos de arena blanda en pequeña cuesta, tramo que empequeñece a todos los corredores.
De ahí, trascurrimos por un carril bici, para después volver por una senda de arena mas bien dura, aunque no te hace olvidar en pequeños tramos que estas en zona de playa con montículos de regalo de arena blanda.
En los dos últimos km por asfalto, vuelta a ritmos altos, ya con unos 13 km en las piernas pero con la unión de corredores de las dos distancias, que a gente como yo nos da motivación extra al ver la diferencias de ritmos con respecto la otra carrera. Con vistas de nuevos al Zapal para una perfecta despedida con el ya conocido perfume marino intenso, experimentado en los primeros kilómetros, teniendo esta vez de frente, el recinto romero de la Ermita de la Bella, espectacular camino de vuelta con buenas sensaciones…también vistas a la Torre del Catalán, imagen plasmada en la camiseta de la bolsa del corredor.
Últimos metros con mucha gente animando, echando el resto para TU llegada triunfal…por que todos hemos ganado una impresionante aventura, una impresionante experiencia, en un impresionante entorno. Impresionante Lepe, hasta la próxima y gracias por hacerlo posible.
BREVE:
- Distancias: 16 km y 10 km
- Tipo de terreno: Asfalto, marisma, playa, duna y senda
- Organización: Club de atletismo de Lepe con la colaboración de la federación andaluza de atletismo y del ayuntamiento de Lepe

