DESAFÍO URBIÓN 2026: AQUÍ NO SE VIENE A PASEAR

Carreras recomendadas Crónica

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37 kilómetros, 2.600 metros positivos, siete lagunas, tres cumbres por encima de los 2.000 metros y 6 horas y 40 minutos para descubrir que Urbión no es una carrera que se pueda contar solamente con números.

Sí, hay otras modalidades, el 17K y el 6K, de las que hablaremos después. Pero dejadnos contar primero la historia de la de 37 kilómetros, la que hemos vivido desde la Asociación Española de Trail Running: venir, disfrutarla, correrla y contarla desde dentro.

Porque aquí no vienes únicamente a correr. Vienes a pasar un fin de semana en Covaleda, a meterte entre pinares, lagunas, rocas y hayedos, a compartir kilómetros con otros corredores y a disfrutar de un entorno singular.

La AETrail ha estado dentro y esta es nuestra historia.

Covaleda ya está en modo Urbión

Ir a Covaleda durante el Desafío Urbión es empezar a correr antes de ponerse las zapatillas.

La Plaza Mayor está llena. Corredores, familias, acompañantes, voluntarios, música… y esa sensación tan reconocible de que durante unos días todo el pueblo gira alrededor de una carrera.

El viernes ya pudimos comprobarlo, la recogida del dorsal estuvo muy bien organizada, sin esas esperas eternas que a veces convierten recoger el dorsal en la primera prueba de resistencia del fin de semana.

Se lo han trabajado mucho.

La bolsa del corredor tampoco era precisamente de las de “toma tu dorsal y gracias por venir”.  Sudadera oficial de la carrera , productos de Crown —geles, recuperadores, gominolas…—, para que nada te falte en carrera, botellas de agua, Red Bull y algún detalle más.

Un viernes festivo con charanga tocando música variada, la plaza super animada y una noche de viernes de las que molan, cena gratuita para corredores y acompañantes en el lugar donde el sábado tendríamos el post carrera, todo un detallazo que después de un viaje y antes de un día de carrera, se agradece muchísimo.

Para quienes hacemos Ultras, 37 kilómetros y 2.600 metros positivos son cifras importantes, aunque sobre el papel tampoco asusten demasiado. La cosa cambia cuando estás dentro, corriendo y descubriendo un recorrido que no conoces.

Porque en una carrera la distancia es sólo un dato. Hay que sumar el desnivel, el terreno y por supuesto la meteorología, factores que hacen que una misma carrera puede ser muy diferente de un año para otro.

El sábado descubriríamos que Urbión, además, había que ganársela. 🙂

8:30. Ahora sí

Sábado. Ocho y media de la mañana.  37 kilómetros por delante y 2.600 metros positivos.

Y una cota máxima de 2.228 metros, en el Pico Urbión.

La organización nos pone por delante siete lagunas, bosques, roca, el nacimiento del Duero y tres cumbres por encima de los 2.000 metros.

La salida desde la Plaza Mayor es de esas que te hacen sonreír. Mucha gente, aplausos, ambiente y esa mezcla de nervios y ganas que llevamos todos dentro.

Nadie corre solo, no aparece en el perfil, no suma metros positivos, no se puede medir con un GPS, pero está ahí.

Salida → Muchachón: 700 metros para ponernos en situación

Los primeros seis kilómetros son una declaración de intenciones, bosque, pinos y una subida que empieza a poner las cosas en su sitio.

En estos primeros kilómetros acumulamos unos 700 metros de ascenso.  Aquí no hay demasiado tiempo para pensar que hemos venido a dar un paseo por el monte,  el terreno se empina de verdad.

Los que conocen la carrera nos van avisando: – Todavía queda -, esta frase que en una carrera nunca sabes si agradecer o denunciar.

Llegamos a Muchachón, alrededor del kilómetro 6, con la moral alta.

Muchachón → Laguna Negra: del bosque a la piedra

Después de Muchachón comienza una bajada rápida y muy inclinada. Aquí hay que prestar atención, ramas, piedras, raíces y obstáculos obligan a mirar constantemente dónde ponemos los pies.  No es una bajada para desconectar,  una pequeña distracción puede acabar en susto.

Después el paisaje vuelve a cambiar, nos acercamos a la parte alta de Laguna Negra. El bosque empieza a desaparecer, el terreno se vuelve cada vez más rocoso y la montaña comienza a enseñar su verdadera cara.

Ya no estamos corriendo entre árboles,  estamos entrando en la alta montaña.

La Laguna Negra: el paisaje engaña

Alrededor del kilómetro 12 aparece uno de los grandes iconos de la carrera.

La Laguna Negra.

Y es difícil no detenerse mentalmente unos segundos a mirar.

El paisaje es espectacular, pero el recorrido no está diseñado para hacer turismo, el sendero se estrecha entre grandes paredes verticales, zonas técnicas y alguna canal, donde adelantar resulta prácticamente imposible, por lo que el ritmo acaba dependiendo también del corredor que llevas delante.

Aquí empiezas a entender que los kilómetros no son el único problema, el desnivel y el terreno también pasan factura.

Y las piernas comienzan a mandar mensajes.

La Laguna Negra → Urbión: aquí empieza el desafío

A partir de Laguna Negra la carrera cambia definitivamente, más roca, más desnivel, menos vegetación y más exposición. Las siete lagunas aparecen durante el recorrido como pequeñas recompensas visuales aunque tristemente algunas totalmente secas.

Las nubes, además, nos hicieron un favor. Durante buena parte de este tramo ayudaron a contener el calor, aunque más adelante el sol terminaría apareciendo.

Aquí empezamos a revisar los tiempos de corte, y no es para menos.

Km 18. Urbión: ahora ya sabemos lo que queda

Llegamos a la zona baja del Urbión aproximadamente a las 11:50, allí nos indican que tenemos alrededor de una hora y media para alcanzar el siguiente control.

Miramos hacia arriba y entendemos perfectamente el mensaje, todavía hay que subir.

El Pico Urbión alcanza los 2.228 metros y es la cota principal del recorrido, a estas alturas ya llevamos bastante desnivel acumulado y el cuerpo empieza a recordar cada metro que hemos subido.

Urbión: 2.228 metros y ahora sí sabemos a qué hemos venido

La subida final al Urbión es de esas que no necesitan demasiadas explicaciones, la montaña habla sola. Roca, desnivel, altura y unas vistas que consiguen que durante unos instantes se te olvide que llevas las piernas bastante castigadas.

Arriba hay que disfrutarlo, porque después toca bajar y la bajada tampoco es precisamente un regalo.

La señalización, nos pareció excelente durante todo el recorrido y en los puntos más comprometidos encontramos voluntarios avisando y señalizando las zonas peligrosas.

Urbión → Paules Altas → Jaramillo: ahora toca sobrevivir con estilo

Después de Urbión comienza otro tipo de carrera,  hay que bajar con las piernas cargadas, tramos verticales que se hacen durísimos. Atravesamos zonas de bosque preciosas, incluyendo el entorno del hayedo, mientras la carrera empieza a estirar definitivamente los grupos, los avituallamientos eran el punto de encuentro para muchos de nosotros,  unos avituallamientos muy completos donde era difícil echar de menos algo,  atendidos por voluntarios que lo daban todo.

Jaramillo → Hayedo: dos kilómetros que parecen muchos más

Llegamos a Jaramillo con margen, aquí tenemos el control de tiempo, y sabemos lo que viene, – El Hayedo-.

Dos kilómetros aproximadamente que parecen escritos por alguien que no nos tiene demasiado cariño.

La subida es muy fuerte, prácticamente vertical en algunos puntos, las piernas ya vienen con kilómetros, la cabeza empieza a hacer cuentas.

En la parte final de la subida hay corredores, acompañantes, ambiente de diversión y el paso por la –campana— que tocas con alegría pues sabes que desde ahí a meta quedan  7 Kilómetros de bajada con alguna subida sobre un entorno espectacular de bosques y sendas.

Hayedo → Covaleda: como una flecha

Ahora toca bajar y así lo hicimos, tramos muy inclinados, otros más corribles y otros en los que toca volver a tener cuidado, todo dentro de un bosque precioso.

El recorrido vuelve a llevarnos hacia Covaleda, la bajada que hicimos al principio se convierte ahora en la subida final hacia el pueblo.

Las piernas ya saben perfectamente dónde están, ya huele a meta.

La Plaza Mayor está llena de gente animando,  familias, voluntarios, gente del pueblo, corredores que ya han terminado.

Y una llegada preparada como merece una carrera de estas características, con un arco de madera trabajado que encaja perfectamente con el entorno.

Y allí está nuestro speaker – Chito – , al micrófono, recibiendo a los corredores con alegría desde el primeo al último.

Porque aquí tampoco importa demasiado si eres el primero o llegaste casi al final, cada llegada tiene su historia.

Con una sensación disfrutona, de haber vivido una experiencia que tardaremos mucho en olvidar, nuevos amigo y conocidos y unas piernas que, sinceramente, tienen bastante que decir.

Postmeta: aquí nadie tiene prisa

Si algo nos gusta especialmente de Urbión es que la carrera no termina cuando cruzas la línea de meta, el postmeta está pensado para quedarse.

Comida, bebida, ambiente y voluntarios pendientes de los corredores y esa piscina de agua que, después de 37 kilómetros, dejan de parecer un detalle y se convierten en una auténtica maravilla.

Te metes, respiras y piensas,

Y el sábado por la noche… tampoco se corre

Después de terminar una carrera de 37 kilómetros, uno pensaría que lo lógico sería irse a dormir.

Pues no, Covaleda tenía otros planes,  orquesta en directo, charanga, música, ambiente y después DJs.

La fiesta se alargó hasta pasada la medianoche.

Porque Desafío Urbión se vive dentro y fuera del recorrido  sin olvidarnos de las carreras infantiles que tuvieron sus momentos de gloria.

Y el domingo todavía queda Urbión

Y cuando uno piensa que el fin de semana se ha terminado, llega el domingo.

A las 10:00 toma la salida el Desafío Urbión 17K ,  1200D+ y cinco minutos después, a las 10:05, el 6K y 300D+ aquí no regalan nada y sea la distancia que sea has de lucharla desde el principio.

Fotos, ambiente y corredores disfrutando de otra manera de la montaña

Porque eso es también un acierto de Urbión: hay diferentes maneras de vivir el fin de semana,  distancias para quienes quieren descubrir el entorno, competir, acompañar o simplemente disfrutar.

Los pequeños detalles también cuentan

Hay cosas que quizá parezcan pequeñas, pero para nosotros dicen mucho de una organización.

El material entregado, la atención en los controles, los voluntarios, la señalización. Los avisos en las zonas peligrosas, el teléfono de coordinación de emergencias impreso en el dorsal.

Este último detalle nos parece especialmente interesante.

Nosotros haríamos solamente una pequeña aportación: poner ese número algo más grande,  los que ya vamos acumulando años en las piernas también empezamos a acumular alguna dificultad con las letras pequeñas, aunque sinceramente siempre esperamos no tener que usarlo.

Y añadiríamos otra cosa que sería muy útil: un pequeño perfil del recorrido en la parte inferior del dorsal.

Cuando llevas varias horas corriendo, poder mirar rápidamente dónde estás y cuánto queda puede ser una ayuda psicológica fantástica.

Son detalles. pero los detalles también hacen grande una carrera.

Una organización que cuida al corredor

Si hay algo que queremos destacar especialmente es la sensación de seguridad.

El balizamiento nos pareció excelente.

No tuvimos dudas de por dónde seguir y encontramos voluntarios en puntos conflictivos, cruces y zonas donde era importante recibir una indicación.

Y eso se agradece muchísimo cuando estás cansado.

En los descensos más comprometidos había avisos y voluntarios pendientes de que nadie se llevara un susto.

Además, la carrera apuesta por una organización respetuosa con el entorno, con el uso de recipiente propio en los avituallamientos y el control de los residuos.

Estamos corriendo en un lugar que merece mucho respeto.

Y eso también forma parte de la carrera.

Desafío Urbión es una carrera dura, hay que venir preparado el porcentaje de abandono o fuera de control llego al 30%, porque aquí no vale aquello de “ya llegaré”.

Por lo que hemos podido vivir y hablar con otros corredores, encontramos diferentes motivos: el calor, los cortes de tiempo, problemas físicos y, en algunos casos, una preparación que quizá no estaba a la altura de lo que esta carrera exige.

Y los ganadores… somos todos

En AETrail tenemos una pequeña manía,  no nos gusta hablar únicamente de ganadores,  claro que sabemos quién llega primero.

Las clasificaciones están ahí para quien quiera consultarlas, pero nuestra forma de entender el Trail es diferente.

Para nosotros, ganador es quien se pone en la línea de salida y lucha la carrera con todo lo que puede.

Por eso no queremos llenar esta crónica de nombres.

Para quien quiera consultar resultados, buscar a un compañero, a un familiar o simplemente comprobar su clasificación:

👉 CONSULTAR RESULTADOS Y CLASIFICACIONES – DESAFÍO URBIÓN 2026 , las fotos las tendréis dentro de la WEB en el apartado MEDIA en breve.

Y hay otro detalle que merece la pena destacar: Desafío Urbión forma parte del circuito UNITTRAIL, un calendario que en 2026 reúne nueve grandes pruebas de montaña repartidas por diferentes puntos de España.

Es decir, Urbión no es una carrera aislada dentro del calendario. Forma parte de un circuito que propone al corredor nueve desafíos, nueve escenarios y una clasificación común, con un sistema que premia la participación en varias pruebas.

👉 MÁS INFORMACIÓN SOBRE UNITTRAIL Y CALENDARIO 2026 >> https://unittrail.com/

Porque después de correr Urbión uno empieza a mirar el calendario y piensa aquello de: “Bueno… ¿y la siguiente cuál es?”

Y eso puede ser peligroso. 😜

Desafío Urbión 2026: una carrera que recomendamos

Después de vivirla desde dentro, en AETrail lo tenemos claro: Sin duda alguna  recomendamos -DESAFÍO URBIÓN-.

Por su entorno espectacular, por el ambiente de Covaleda, por una organización que cuida al corredor y, sobre todo, por esa sensación de ir disfrutando del recorrido con corredores, voluntarios animadores, nunca corres solo.

Y queremos terminar con un saludo gigante y un abrazo muy especial a todos los –VOLUNTARIOS– de Desafío Urbión, auténticos protagonistas de una carrera.

A los que señalizan, avituallan, animan, ayudan y están pendientes de cada corredor, muchas veces durante horas en mitad de la montaña.

Porque sin ellos no hay carrera.

Gracias por cuidarnos y por hacer posible que Urbión se viva como se vive.

Hemos venido. Hemos corrido. Hemos sufrido. Hemos reído. Hemos compartido. Y hemos disfrutado muchísimo.

Y sí… volveríamos.

Porque hay carreras que no basta con contarlas: hay que vivirlas para entender qué tienen y, sobre todo, quiénes son sus verdaderos protagonistas.

Desde AETrail agradecidos de haber podido disfrutar de una zona espectacular como la Sierra de Urbión, de su organización, voluntarios y corredores 

¡NOS VEMOS EN PRÓXIMAS EDICIONES !

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Jose Luis Basalo
▶️Corredor de Ultra fondo en todo tipo de terrenos. ▶️ Probador de material técnico y redactor de artículos. ▶️ Pasión por correr , conocer y disfrutar de entornos singulares ▶️Perseguir retos y sueños #imposibles es mi mayor hobby. ...... #FollowingDreams #LifeIsAJoke