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Este fin de semana, el 19 de abril de 2025, se celebró en Jerte (Cáceres) la 13ª edición de la carrera Garganta de los Infiernos Trail, y para mí fue la primera vez. Una experiencia inolvidable. Una carrera exigente por sus kilómetros, desnivel y recorrido, pero a la vez increíblemente bonita, con vistas espectaculares y una organización excepcional.
La carrera ofrecía el recorrido de 26 kilómetros con un desnivel positivo de 1.500 metros. Una distancia que no se regala, y que exige tanto físico como cabeza.
Llegada al pueblo
Se llega fácilmente por la N-110. Como venía desde Ávila, pasé por el Puerto de Tornavacas, con unas vistas impresionantes del Valle del Jerte, famoso por sus cerezos en flor y su producción de cerezas de altísima calidad. Bajando por la misma carretera, flanqueada por cerezos en plena floración, llegas al pueblo de Jerte: limpio, cuidado y con mucho encanto. No tuve problemas para aparcar, encontré un sitio rápido y me dirigí a recoger el dorsal. Y lo primero que pensé fue: si todo va igual de bien que este aparcamiento, ya tengo la mitad de la carrera hecha.
Recogida del dorsal y bolsa del corredor
La recogida fue muy bien organizada, rápida y sin colas largas. Y la bolsa del corredor… ¡de lujo! Todos somos humanos y los regalos nos hacen ilusión, y estos organizadores se han adelantado a los Reyes Magos en Semana Santa.

La bolsa incluía:
La salida y el control del material
La salida era a las 9:30. Antes, todos pasamos el control de material obligatorio, que incluía cosas básicas pero importantes como el cortavientos, manta térmica, bandana, etc. El clima no nos perdonó mucho, así que como soy bastante friolera, admiré a los valientes en manga corta y pantalón corto. ¡Mucho respeto!
El recorrido
Aunque llovió bastante en los días previos, la mayor parte del camino estaba sorprendentemente bien. Poco barro, y los tramos con agua eran pasables saltando de piedra en piedra. Llevaba mis Asics Trabuco Max, que se agarraron bien incluso en roca mojada.
El trazado fue una secuencia constante de subidas y bajadas, con algunos tramos especialmente intensos. A mitad del recorrido, Garmin marcó una subida con casi 300 m de desnivel… ¡y qué subida! Muy empinada, de esas que te hacen gritar por dentro y desear haber cogido los bastones que dejaste en el coche.
Después vino una bajada bonita entre bosques y senderos, seguida por otra subida aún más larga. Casi iba a cuatro patas, rezando que no me dieran calambres. Finalmente, tras una última subida de unos 200 m (que se siente como 500), bajamos de nuevo hacia el pueblo. El barro nos acompañó en los últimos metros, pero gracias a la inercia llegué a las calles de Jerte resbalando con estilo. Lo más importante: no solo la corrí con fuerza de principio a fin, sino que la disfruté de verdad, incluso en los tramos más duros.

Avituallamientos
Muy bien distribuidos, completos y con todo lo necesario. No suelo parar mucho, pero los voluntarios siempre ofrecían agua, sales, sólidos. Vi frutos secos, plátanos, naranjas… más que suficiente para reponer energía.
Marcaje del recorrido
Perfectamente señalizado. En ningún momento me sentí perdida, algo que no se puede decir de todas las carreras. Eso sí, las cintas blancas a veces se camuflaban un poco con los cerezos en flor y el sol reflejando, así que había que estar atenta, sobre todo con el cansancio acumulado. Aun así, no faltaron marcas en ningún tramo.
La meta
La llegada era en la plaza del pueblo. La última mini subida por una calle con paraguas colgantes me pareció un toque precioso y muy original. Tuve el privilegio de ser entrevistada en la meta, y con el speaker acordamos repetir la experiencia… ¡y traer más letones para que descubran esta joya de carrera! 🌸🇱🇻
Avituallamiento final
Muy completo, tanto en sólido como en líquido. Había también algo caliente, migas con carne, y una ensalada vegetal, que agradecí muchísimo por mis preferencias dietéticas. Aunque con la lluvia, nieve y el fresquito que hacía, un caldito caliente de verduras tampoco habría venido mal.

La organización
¡Excepcional! Se nota que están hechos de pura pasión por la montaña, el deporte y la naturaleza. Cada voluntario transmitía energía positiva, animaba sin parar y realmente te ayudaba a seguir adelante, incluso bajo la lluvia. Salir con ese tiempo ya es de por sí un mérito doble.
También destacó la comunicación previa a la carrera, que fue clara, útil y muy bien gestionada. Informaron con antelación sobre las medidas de seguridad, el material obligatorio y las condiciones meteorológicas cambiantes, lo que ayudó mucho a preparar todo bien y llegar con tranquilidad. Da gusto cuando sabes qué esperar y todo se cumple tal como lo explicaron.
¡De corazón, gracias a todos!
Garganta de los Infiernos Trail no es solo una carrera, es una aventura, un reto físico y emocional, y un regalo para los sentidos. Repetiré sin duda, y ánimo a cualquier amante de la montaña a vivirla al menos una vez. Porque sí, duele… pero también enamora.
P.S.
Y si has llegado hasta aquí leyendo… ¡Gracias por acompañarme en esta aventura! 😊
Si organizas una carrera o conoces a alguien que lo haga, y crees que ese evento podría ser un buen candidato para un artículo como este, no dudes en escribirme directamente. Estaré encantada de correrla, vivirla… y contarla.
IG #baiba_adventure

