The North Face TRANSGRANCANARIA Advance 2026: kms de barro, viento y pasión por la montaña

Crónica

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Un viaje épico a través de los microclimas y paisajes más extremos de Gran Canaria, donde cada paso pone a prueba resistencia, estrategia y corazón.

Madrugada de nervios y guaguas hacia Teror
A las 6 de la mañana, los corredores comenzaban a hacer fila para subir a las guaguas camino de Teror. Nervios contenidos, bromas entre conocidos y silencios concentrados formaban parte del ambiente.
Sentados en el interior de la guagua, cada uno repasaba mentalmente su estrategia mientras revisaba mochilas, bastones o geles. La sensación era compartida: quedaban muchas horas por delante y una isla entera que atravesar.

     

Teror: lluvia, espera y últimas decisiones
Ya en Teror, la espera antes de la salida transcurría entre calles mojadas por una lluvia intermitente que seguía cayendo sobre el pueblo.
Muchos corredores aprovechaban esos minutos para seguir en el móvil el streaming de la prueba Classic, mientras otros ultimaban decisiones sobre ropa o material.
El viento en las zonas altas y el barro que ya se intuía en los senderos hacían prever una jornada exigente.

Salida entre tradición
A las 9 en punto se daba la salida desde la plaza, con la Basílica de Nuestra Señora del Pino presidiendo el momento.
Antes de enfilar definitivamente hacia la montaña, el recorrido serpenteaba por las calles del pueblo. Vecinos y visitantes animaban a los corredores mientras el pelotón comenzaba a estirarse.
La carrera acababa de empezar.

Primeros kilómetros: barro, equilibrio y realidad
Los primeros kilómetros de ascenso tras salir del pueblo revelaron rápidamente el estado del terreno: auténticos ríos de barro donde mantener el equilibrio se convertía en un desafío constante.
Las primeras caídas en estos tramos hacían despertar definitivamente a quienes apenas habían descansado durante la noche. Bastones y zapatillas con buena adherencia se volvían imprescindibles y, en algunos puntos, los corredores incluso llegaban a agarrarse a los cactus locales para no acabar en el suelo.
Desde el inicio quedaba claro que posicionarse bien antes de los senderos estrechos era clave.
A medida que el recorrido avanzaba hacia el interior de la isla, el desgaste empezaba a aparecer. Los primeros calambres no tardaban en llegar y no era extraño encontrar corredores tirados en el suelo estirando las piernas.
La llegada a Tejeda (km 36) marcaba uno de los primeros grandes hitos de la carrera.

Tejeda: uno de los pocos momentos para levantar la vista
El paso por Tejeda ofrecía uno de los momentos más especiales del recorrido.
El descenso por sus calles permitía levantar la vista y disfrutar del paisaje, algo poco habitual en una carrera donde el terreno obliga a mirar constantemente al suelo.
El ambiente en el pueblo era intenso. Familias y acompañantes buscaban el avituallamiento preguntando a los corredores que se cruzaban, muchos de ellos con geles y bolsas en las manos tratando de localizar a sus participantes.

Camino al Roque Nublo: viento en las cumbres
En dirección al Roque Nublo, el viento empezaba a hacerse notar con fuerza.
En las zonas más expuestas la sensación térmica bajaba claramente, obligando a muchos corredores a buscar instintivamente los tramos algo más protegidos de la ladera.
Durante este sector se compartían senderos con participantes de la Classic, a quienes se iba adelantando mientras se intercambiaban palabras de ánimo.

   

El Garañón: el corazón estratégico de la carrera
El paso por El Garañón (km 48) marcaba uno de los puntos más importantes del recorrido.
Aquí los microclimas de Gran Canaria se hacían especialmente evidentes. El viento y el frío de las zonas altas contrastaban con los tramos más templados que aparecerían más adelante en la carrera.
Muchos corredores aprovechaban para ajustar ropa, revisar material o cambiar calzado. La presencia de familiares era constante, y hasta las sillas reservadas para los corredores estaban ocupadas por acompañantes, que llevaban tantas horas de pie como los propios participantes.
Aún quedaba mucha carrera por delante y allí hacíamos uso de la bolsa de vida.

Camino de la Plata: concentración máxima
Tras una larga subida llegaba uno de los descensos más exigentes del recorrido: el Camino de la Plata.
El terreno técnico obligaba a mantener máxima concentración, algo que se volvía cada vez más complicado con el cansancio acumulado.
El sol hacía presencia, pero pocos corredores se atrevían a retirar el cortavientos. Todos sabían que la noche acabaría cayendo y con ella volvería el frío.

Entrada en la noche y tramo final
El paso por Ayagaures (km 70) marcaba el último avituallamiento.
Aprovechábamos ese momento para ponernos el frontal mientras la oscuridad comenzaba a imponerse y el terreno exigía ya una atención extra.
Antes de salir, consultábamos con los locales los puntos críticos de este último tramo. Tras tantas horas de carrera, era importante que alguien te lo recordase.  La última subida se hacía eterna. La noche impedía ver dónde terminaba realmente el esfuerzo y solo las luces rojas de los compañeros en la distancia ofrecían pequeñas referencias.
Ya metidos en el último descenso el ritmo se volvía prudente. El cansancio acumulado obligaba a medir cada paso y los corredores echaban en falta un frontal más potente para leer mejor el terreno.
Mientras tanto, los más fuertes comenzaban a cazar luces una tras otra.

Meta en Maspalomas
La llegada a Maspalomas (km 83, +4000 m / -4600 m) ponía el broche final a una jornada intensa atravesando Gran Canaria de interior a costa.
Los últimos metros resumían perfectamente el espíritu de la prueba: cansancio, emoción y satisfacción después de más de doce horas de montaña.
El ambiente en meta era una auténtica fiesta. Familiares, amigos y voluntarios recibían a cada corredor entre aplausos, celebrando cada llegada como una pequeña victoria.

     

Porque al final, la Transgrancanaria no es solo una carrera, es un viaje por una isla de contrastes, de microclimas cambiantes, paisajes volcánicos y senderos interminables, donde cada corredor escribe su propia historia paso a paso.
Volveremos a verte.
Transgrancanaria, una meta un sueño.

Datos clave de la The North Face Transgrancanaria Advance 2026
Distancia: 83 km
Desnivel positivo: +4000 m
Desnivel negativo: -4600 m
Puntos clave del recorrido

• Tejeda — km 36
• El Garañón — km 48
• Ayagaures — km 70
• Meta Maspalomas — km 83 (+4000 m / -4600 m)


Frases destacadas

• “Las primeras caídas en los tramos de barro despertaban a quienes apenas habían dormido, y los cactus se convirtieron en aliados improvisados.”
• “En el último descenso, muchos echaban en falta un frontal más potente; el terreno técnico y la oscuridad exigían atención máxima.”
• “La meta no solo es cruzar la línea, es sentir el abrazo de la isla, los aplausos de familiares y la satisfacción de haber sobrevivido a cada paso del corazón montañoso de Gran Canaria.”
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