Trail Pajarero: Sudor, Senderos y Magia en el Bosque de Santa Cruz del Valle

Carreras recomendadas Crónica

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Una joya escondida entre pinares, voluntarios de oro y charcos inevitables.
¡Nos vemos en 2026, sí o sí!

Introducción:

Hay carreras que se corren con las piernas, y otras que se viven con el corazón. El Trail Pajarero, y su 4ª edición celebrado este 3 y 4 de mayo en Santa Cruz del Valle (Ávila), es claramente de las segundas. Una cita con la montaña que no solo te hace sudar, sino también sonreír (y mojarte los pies, porque resistirse es inútil). Todo organizado por el Club Deportivo Pajarero y un pueblo que se ha volcado de lleno con el evento.

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Modalidades y recorrido:

Tres opciones para que nadie se quede sin barro en las zapatillas:

Cross Trail (21 km / +1.200 m): La reina de la jornada del sábado. Exigente, pero bellísima.
Speed Trail (11 km / +650 m): Para ir rápido pero sin dejar de disfrutar.
Marcha Senderista (9 km / +400 m): El domingo, caminando y saboreando cada paso entre árboles y miradores.

Todo transcurre por antiguos caminos resineros, ahora recuperados con mimo y amor por la naturaleza. Casi todo sombra, mucho bosque, y esa sensación de estar en un cuento de hadas con gemelos cargados.

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Llegada y logística:

Aparqué fácil en una calle cerca, aunque también había parking junto a la piscina municipal, a unos 300 metros de la plaza principal. Vamos, que llegar sin estrés y sin GPS ya era un buen inicio.

Dorsales y bolsa del corredor:

La recogida de dorsales fue en el ayuntamiento: rápida, sin colas y con gente muy maja. Y además, allí mismo había baños totalmente equipados para usarse… si sabes a lo que me refiero 😉. Nada de andar deambulando por el pueblo buscando un bar con un solo baño para 200 corredores.

La bolsa del corredor merece mención especial:

  • Camiseta chulísima y de calidad.
  • Flask, manta térmica, galleta/barrita, lápiz y una bolsa de tela que ya uso hasta para ir al súper.
    Tan molona que hasta corrí con la camiseta puesta. Y eso que normalmente no me vendo tan fácil.

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La salida:

En la modalidad larga éramos unos 60 corredores, lo cual hizo que saliéramos sin agobios, sin empujones y sin dramas. Eso sí, primera bajada y ya con las pulsaciones al techo. ¡Alegría!

El recorrido:
Para los que disfrutan de subidas sabrosas y bajadas tipo montaña rusa, este trail es puro gozo. Todo el rato entre senderos, bosque y suelo blandito que pedía zancadas largas. El tiempo acompañó: fresquito, alguna chispa de lluvia y ese olor a pinar mojado que ojalá vendieran en spray.

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Sí, hay que mojarse. Eso es parte del encanto. Pero casi nada de barro y sin resbalar como pingüino.

Este año, según me contaron los veteranos del evento, han sustituido algunos tramos de cortafuegos por senderos de bosque. Aplauso lento. Mejor así.
Con niebla o sin ella, las vistas de Gredos te acompañan (al menos si levantas la vista del suelo de vez en cuando).

Avituallamientos:

Suficientes y bien surtidos. Incluso uno apareció en medio del bosque como si lo hubiese puesto un duende. Voluntarios de 10, ofreciendo agua, cocacola, frutas y ánimos como si te conocieran de toda la vida.

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Marcaje del recorrido:

Aquí tengo que decirlo fuerte: ¡la mejor señalización que he visto en una carrera!
Cintas cada 50-100 metros. Ni mi perro ciego de 18 años se habría perdido.
Y eso se agradece, porque cuando las piernas duelen, la cabeza no está para mucho pensar. No tener que mirar el reloj en todo el recorrido… ¡puro lujo!

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Meta, trofeos y fiesta final:

La meta, por una de las calles principales, entre dos arcos hinchables y aplausos. 

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Allí esperaban los peques voluntarios con medallas de madera preciosas, hechas con gusto.

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Premios con lluvia incluida (¡más épico!) y una lotería postcarrera con regalos útiles: bastones, mochilas, vales… ¡más emoción que en una boda de pueblo!
Y la comida final con patatas y bebidas para rematar el día. No me quedé, pero mis compis dicen que estaba riquísima y el ambiente, mejor aún.

El pueblo:
Santa Cruz del Valle es un sitio para quedarse a vivir o al menos para volver cada año. Tranquilo, bonito y lleno de gente amable. Las montañas lo abrazan por todos lados, y en primavera es como correr dentro de una postal.

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Conclusión:

El Trail Pajarero no es solo una carrera, es una experiencia. De esas que te dejan el corazón contento y las piernas cansadas.
Entre bosques, voluntarios entregados, buena organización y detalles que marcan la diferencia, esta carrera se ha ganado un hueco en mi calendario.

¿Mi consejo? ¡Ven el año que viene! Corre, camina, anímate o simplemente échate unas patatas en la plaza… pero no te lo pierdas.

Aprovecho para dar las gracias a nuestro entrenador Mister Pedro y a todo el equipo por compartir una experiencia tan bonita. ¡Un placer vivirla juntos!

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P.S. Y si has llegado hasta aquí leyendo… ¡Gracias por acompañarme en esta aventura! 😊

Si organizas una carrera o conoces a alguien que lo haga, y crees que ese evento podría ser un buen candidato para un artículo como este, no dudes en escribirme directamente. Estaré encantada de correrla, vivirla… y contarla.

Strava Baiba Be

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Baiba Besere
Nacida letona, exploradora, enamorada de la montaña, el deporte, la naturaleza y apasionada por el estilo de vida saludable y la nutrición. Viajo con furgo para conocer muchos sitios y participar en las carreras de trail running de diferentes magnitudes, descubriendo las carreras joya. “Joya – cosa o persona ponderada, de mucha valía” – una de las definiciones. IG #baiba_adventure
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