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Espero que disfrutéis de estas líneas, aunque lleguen con un par de semanas de retraso. A veces la vida aprieta, el calendario se desordena y los minutos de calma para sentarse a escribir no aparecen cuando uno quiere. Pero lo importante es que la sonrisa de aquella mañana sigue intacta, todavía presente, recordando esta XIV edición del Trail del Serrucho como sólo lo hacen las carreras que se viven de verdad.
Alalpardo, perteneciente al municipio de Valdeolmos-Alalpardo, en la Comunidad de Madrid, volvió a demostrar que tiene mucho que ofrecer: entorno, gente, organización y esa manera tan suya de acoger al corredor popular como si fuera de casa.
El 18 de enero, Alalpardo volvió a ser ese punto de encuentro de amigos y corredores al que apetece regresar cada principio de año para correr este 2026 una edición más del Trail del Serrucho, así pues con dorsal en pecho, zapatillas aún limpias (poco duraron) y esa mezcla de nervios y reencuentros que sólo se da en carreras así, de las que no necesitas convencer a nadie para venir.
Toda la parte oficial —recorridos, modalidades, clasificaciones— está bien explicada en la 👉 URL de inscripción así como en sus redes sociales 👉 FB >> AlalpardoRunningTeam
Aquí venimos a otra cosa: a correr como corredores populares, a disfrutarlo desde dentro y a poder contarlo después, con las sensaciones aún frescas y el barro todavía en las piernas.
Mucha lluvia antes… y ese “¿voy o no voy?” de última hora
Las semanas previas fueron pasadas por agua, mucha. De esa que te hace mirar el parte meteorológico más veces de las necesarias y pensar si no será mejor quedarse en casa. La idea general era clara: iba a ser un barrizal serio.
Y sí, barro hubo. Pero no fue ese barro traicionero que te quita las ganas de correr. Las zonas más complicadas se podían salvar con seguridad, lo que permitió avanzar con cierta alegría. Zapatillas mojadas, piernas bien marcadas de barro y esa sensación de estar corriendo Trail de verdad, sin sufrir por sufrir.
“Pensaba que iba a ser mucho peor… y al final he disfrutado más de lo que esperaba”, comentaba un corredor en meta. Y creo que muchos pensamos lo mismo.
Menos avituallamientos, pero bien entendidos
Las lluvias obligaron a reducir los avituallamientos de tres a dos. La organización lo avisó con tiempo y lo explicó claro: no se podía acceder a ciertos puntos con un 4X4 sin dañar el entorno. Y aquí no se trata sólo de correr, sino de respetar dónde lo hacemos.
Un año más, el vaso reutilizable fue obligatorio y la Asociación Española de Trail volvió a estar presente, junto al Decálogo Medioambiental (medidas de conservación y promoción del entorno) que el club cumple sin hacer ruido donde se hace saber . Se nota cuando las cosas se hacen porque se creen, no por obligación.
El segundo avituallamiento: jamón, risas y “ya está hecho”
Y entonces llegas al segundo avituallamiento.
Sabes que es el último. Sabes que ya no hay más paradas. Y ahí pasa algo muy nuestro.
Paras. Bebes tranquilo. Comes. Hay jamón (importante). Hablas con los voluntarios. Te ríes. Miras al de al lado y alguien suelta eso de “ya solo queda llegar”. Y, curiosamente, te lo crees.
Ese momento resume lo que es esta carrera para muchos: no ir con el cronómetro en la cabeza, sino con la sonrisa puesta. Disfrutarlo. Vivirlo. Y luego contarlo.
Salida y meta adaptadas… y ningún drama
La salida y llegada desde el ruedo de la plaza de toros, tan característica del Serrucho, este año no pudo ser. Estaba completamente anegada. ¿Problema? Ninguno. Se salió y se llegó desde el lateral y todo fluyó con normalidad.
A veces las soluciones sencillas son las mejores.
Algún cruce dudoso y una disculpa sincera
No todo salió perfecto. Hubo algún despiste en cruces señalizados, en parte por la falta de voluntarios y en parte porque el viento había movido carteles. Corredores del 14K y del 25K nos liamos un poco.
La organización no escondió nada. En la entrega de premios, el director de carrera y presidente del Alalpardo Running Club explicó lo ocurrido y pidió disculpas. Y aquí, al menos quien escribe, lo tiene claro: cuando hay honestidad, hay comprensión.
Paella final y sensación de haber acertado viniendo
La parte trasera de la plaza de toros fue el escenario del final perfecto: paella, bebida, premios y charlas tranquilas. Aunque estaba pensada para corredores, nadie que lo pidiera se quedó sin el plato de paella, bebida y viandas varias. Ambiente relajado, risas y ese “qué bien hemos hecho viniendo”.
Por concluir
No somos de dar resultados ni de hablar de podios. No es un despiste ni una omisión: es una forma de entender este deporte.
Creemos firmemente que todos los corredor@s merecen reconocimiento sólo por estar en la línea de salida, por entrenar, por madrugar, por luchar contra las dudas y por cruzar la meta, sea en la posición que sea.
Aquí venimos a correr, a disfrutarlo desde dentro y a poder contarlo.
Aun así, para quienes quieran consultar clasificaciones, tiempos y datos oficiales, la organización los tiene disponibles en el siguiente enlace 👉 Clasificaciones
Fue una edición marcada por la lluvia de los días anteriores, que hizo dudar a muchos. Pero los que decidimos estar allí nos llevamos un día bonito, sin lluvia y una carrera para disfrutar sin estrés.
Con barro, con errores, con jamón, con voluntarios, con disculpas y con ganas de volver.
Desde aquí, nuestro cariño y reconocimiento a la organización, esperando ya la edición de 2027.
Porque, sinceramente… ¿Qué sería un principio de año sin correr el «Trail del Serrucho»?
📸 Sonia Bustos – Gracias Magnificas fotos – LINK












