24 de mayo, Arenas de San Pedro se volvió capital del trail con el Desafío Galayos. Yo me lancé a por el maratón 40 km (Garmin dixit) cuesta arriba, con rocas, sol y ese puntito de “¿quién me manda a mí?”.
🎒 Dorsales y bolsa del corredor: logística nivel “operación comando sigiloso”
Llegué con tiempo y conseguí aparcar junto al puente hacia las piscinas. Dorsal en mano en menos de dos minutos, eficiencia nivel alemán. Sólo un pequeño detalle para mejorar: una perforadora para los dorsales vendría de lujo para quienes usamos cinturón. Nada grave, pero ahorra inventos y DIY de última hora.
La bolsa, estupenda: camiseta técnica 42K (que ya conozco de otras carreras y nunca falla), pañuelo verde muy resultón, muestra isotónica 226ERS, sales y un GPS para compartir el sufrimiento en tiempo real con los de casa. ¡Todo suma!


🏁 Salida puntual, con cambio de planes por la nieve (pero sin pisarla)
La salida fue suiza: a las 8:00 en punto. Pero antes de arrancar, los organizadores dieron un breve discurso con las indicaciones del recorrido y algunas recomendaciones de seguridad. Aunque se notaba que no estaban todos los inscritos… y con razón: según las listas publicadas, había unos 160 corredores registrados, pero sólo 50 cruzamos la meta. Algo tuvo que pasar por el camino – sea la modificación del recorrido, la meteo, o simplemente el encanto de quedarse en casa desayunando churros – pero el pelotón fue más reducido de lo esperado.
🏔 Recorrido: técnico, bonito, con carácter (y rocas, muchas rocas)
Desde Arenas de San Pedro hasta Guisando, el terreno era bastante corrible, lo cual se agradece. Pero a medida que subimos hacia los Galayos, la cosa se pone más seria: técnica, pedregosa, y con vistas que quitan el aliento (literalmente y en plan poético).
La modificación por nieve nos llevó al Refugio Victory y vuelta, lo cual restó cumbre pero sumó una experiencia diferente. En el cruce de Collado Yelmo nos desviaron a la derecha para subir hacia Victory, y ahí el asunto pasó a ser algo entre escalada y senderismo, definitivamente no running. El tramo de ida y vuelta, unos 2 km antes del desvío, se convirtió en una especie de trail bidireccional: tú subes, otro baja, y entre rocas y senderos estrechos la danza del “yo me aparto, tú pasas” fue constante. Un poco rompe-ritmo, pero con buena voluntad todo se gestiona.
Luego, tras llegar al Victory, tocó descender por las famosas zetas.
Y ese paisaje… puro Gredos en estado salvaje. Requiere piernas, sí, pero también se disfruta con todos los sentidos.

Foto: Desafío Galayos / Fotógrafo oficial (uso con fines divulgativos)
🥤 Avituallamientos: buena intención, pero con margen de mejora 😉
Gracias infinitas a los voluntarios que estaban ahí. Siempre es bonito encontrar sonrisas en mitad del esfuerzo. Ahora bien, aunque sí había avituallamientos (y los anoté con cariño mental para esta crónica):
- Guisando (km 7) – sólido y líquido
- Nogal (km 10) – sólido y líquido — diferencia: 3 km
- Refugio Victory (km 15) – líquido — diferencia: 5 km, por la sombra y fuentes
- Collado de la Casa (km 29) – sólido y líquido — diferencia: 14 km, con sol
- Meta (km 40) – diferencia: 11 km, con sol
…la realidad es que entre Victory y el siguiente punto en el km 29 nos enfrentamos a un tramo de 14 km sin nada, en pleno calorcito de mayo y con terreno técnico que no perdona. Y eso se notó, porque aunque llevaba el bidón lleno desde el último punto de agua (siguiendo el reglamento con 1L), tuve que dosificar cada gota.
Por suerte, nos salvó una fuente bastante visible – no uno de esos espejismos que a veces se ven cuando vas por el desierto – y gracias a eso pudimos recargar energías y seguir con las piernas funcionando.
Hice un pequeño estudio y, aunque no hay norma escrita en piedra, la recomendación general en carreras de montaña es colocar avituallamientos cada 10–15 km como máximo. Aquí hubo un salto largo, justo en el momento más expuesto del recorrido, así que hay margen para mejorar. No quiero quitarme responsabilidad: podría haberme preparado mejor. Pero cuando te dicen que hay “numerosas fuentes a lo largo del recorrido”, esperas verlas – o al menos encontrarlas señalizadas y accesibles.
Quizá se podrían añadir puntos accesibles por coche o señalizar mejor las fuentes naturales. No hace falta montar un chiringuito en cada curva, pero un extra intermedio marcaría la diferencia. Cuando llevas varios kilómetros hablando con las piedras, un poco de agua puede ser casi milagroso.


🟡 Señalización: discreta y con margen de mejora
Aquí va otra sugerencia con cariño: las cintas eran de un tono tan discreto que se mimetizan con el paisaje. Algunas estaban bien escondidas bajo piedras.
Colocarlas un poco más visibles, quizá a media altura o con colores más vivos, podría evitar esos segundos de duda que te desconectan del flow. Especialmente en tramos técnicos de bajada, donde tienes que mirar más dónde pisas que si hay cinta o el reloj con el GPS. Es un detalle, pero de esos que cuentan.
🏆 Meta y premios: esta vez, sin mucha espera
Buenas noticias: la entrega de premios fue bastante rápida (¡gracias!). Nada de esperar hasta las seis de la tarde como el año pasado. A eso de las 15:00 ya estábamos celebrando.
Terminé tercera en la categoría femenina absoluta. Premio: medalla y embutido (que regalé feliz, siendo plant-based).
No vi opciones veganas en la comida post-carrera. Un gazpacho o ensalada no habrían estado de más con el calor que hizo… algo para los que no comemos “chorizo finish line edition”. Eso sí, la sandía estaba buenísima y bien fresquita, detalle que se agradece mucho.
✨ Conclusión: una carrera con alma y mucho potencial
El Desafío Galayos tiene todo para convertirse en una joya del calendario trailero: entorno épico, recorrido desafiante y buena energía. Pero hay aspectos como la señalización y los avituallamientos que, con un poco de cariño extra, harían la experiencia mucho más redonda.
Y no lo digo solo yo, lo charlamos varios en meta. Con pequeños ajustes, esta carrera puede brillar de verdad.
Y sí, volveré. Con agujeros en el dorsal hechos, bidones de agua extra, GPS activado, y muchas ganas de que esta sierra siga desafiando…
📝 Disclaimer simpático y ligeramente subjetivo
Lo sé, lo sé… cada corredor es un mundo. Lo que para uno es una travesía épica, para otro puede ser un paseo dominguero con vistas. Así que, como todo en la vida, esta crónica viene con su dosis de opinión personal y quizá un pelín mimada últimamente con algunas joyitas del calendario.
Dicho esto, me siento feliz y privilegiada de poder compartir estas experiencias, con el objetivo de que sirvan a quienes están pensando en correrla, a quienes ya lo han hecho… o simplemente a quienes disfrutan leyendo sobre estos pequeños desafíos.
P.S. Y si has llegado hasta aquí leyendo… ¡Gracias por acompañarme en esta aventura! 😊
Si conoces una carrera y crees que ese evento podría ser un buen candidato para un artículo, no dudes en escribirme directamente. Estaré encantada de correrla, vivirla… y contarla.
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